Vidal citó a docentes, que freezan paro (sin pax aún en 10 provincias)

Inflación y año electoral condicionan avance de negociaciones en casi la mitad del país. Bs. As., madre de las batallas, sigue trabada.

En medio de un primer tramo del ciclo lectivo 2019 que acumula ya tres días de paros, María Eugenia Vidal destrabó ayer una convocatoria paritaria -para mañana a las 9- al Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), que de esta manera freezó -sobre el filo- el llamado a una nueva huelga, de 48 horas.

Los esfuerzos negociadores se replican en otros puntos del país. A tres semanas mañana del retorno a las aulas, pende aún un acuerdo salarial con los maestros en una decena de provincias, y en seis de ellas los sindicatos llevan adelante por estas horas más medidas de fuerza.

En tierra bonaerense, la administración de Cambiemos pule por estas horas una oferta “superadora” que elevará a los gremios en la pulseada en el Ministerio de Economía, tras el naufragio de la cita paritaria del 27 de febrero.

Ese día, el FUDB rechazó subas automáticas todo el año en función de la inflación (mensual entre enero y marzo, y luego trimestral), con un aumento de 5% en diciembre y la decisión de llevar el salario mínimo a $20.150 en marzo (media jornada).

El nudo de ese traspié estuvo puesto en el reclamo de la coalición -de Suteba, Feb, Sadop, Amet y Udocba- en pos de una mayor recomposición por el poder adquisitivo perdido en 2018, que anclan en 15,6 puntos, tras la inflación récord del 47,6%.

“En esta convocatoria se debe dar respuesta urgente al pedido docente de recuperar lo que perdimos en 2018; la situación se ha vuelto insostenible”, dijo ayer la titular de la Feb, Mirta Petrocini, en el marco de la reunión del FUDB en la que se disponían a lanzar el doble paro, ahora puesto en suspenso.

Aquel revés en la negociación derivó en una triple huelga que amargó el retorno a clases del 6 de marzo, con un parate de 48 horas y la adhesión el viernes 8 al paro internacional de mujeres. Una estocada que se dio en sintonía con una medida de fuerza de Ctera, y que volvió a golpear a las escuelas públicas.

En el entorno de Vidal sospechan que el año electoral -en el que buscará su reelección- enturbiará aún más las negociaciones, y hacen foco en el titular de Suteba y dirgente de Ctera, Roberto Baradel, alineado con el kirchnerismo. El arrastre es pesado: una treintena de huelgas tajeó el ciclo lectivo 2018.

Por eso la expectativa está puesta en si el trío de ministros que se verá mañana con los docentes -Hernán Lacunza (Economía), Marcelo Villegas (Trabajo) y Gabriel Sánchez Zinny (Educación)- logrará descongelar la barrera que impide un acuerdo entre las partes desde 2017.

La conflictividad sindical excede, en rigor, las fronteras bonaerenses, en medio de negociaciones docentes abiertas aún en una decena de provincias. En esa línea, en Santa Fe, Amsafé -que lidera la titular de Ctera, Sonia Alesso- desplegará una huelga hoy y mañana, mientras que la entrerriana Agmer hizo lo propio el viernes y ayer, pese a la conciliación obligatoria.

En Chaco, en tanto, los maestros activarán medidas de fuerza toda la semana; en La Rioja, lanzaron una huelga de 48 horas desde ayer, y en Santa Cruz parará hoy Adosac. Los maestros jujeños, en tanto, vaciaron las aulas el miércoles.

La falta de acuerdo con los gremios persiste además en las provincias del sanjuanino Sergio Uñac y de la catamarqueña Lucía Corpacci. Y en Tierra del Fuego, Rosana Bertone dio por cerrada la paritaria, pese al rechazo de Sutef.

El lote de gobernadores que cosecharon un temprano acuerdo incluye a Alfredo Cornejo (Mendoza), Gustavo Valdés (Corrientes), Horacio Rodríguez Larreta (CABA), Juan Manzur (Tucumán), Gildo Insfrán (Formosa), Hugo Passalacqua (Misioens), Alberto Weretilneck (Río Negro), Omar Gutiérrez (Neuquén), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Mariano Arcioni (Chubut). Luego se sumaron el cordobés Juan Schiaretti, el pampeano Carlos Verna, el salteño Juan Manuel Urtubey y el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá.

Las claúsulas de gatillo y de revisión están entre las herramientas más repetidas por exigencia de los sindicatos y fueron la llave en varios distritos para cerrar acuerdos. Pero en otros no alcanza, ya que los gremios exigen además una recomposición adicional por la erosión del poder adquisitivo de 2018.

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