La NASA envía una nave al Sol: ¿por qué no se derretirá?

La sonda se acercará a nuestra estrella mucho más que cualquiera de las que la precedieron y atravesará la atmósfera solar a más de medio millón de grados de temperatura

En tan sólo algunos días, la NASA lanzará hacia el Sol su misión más ambiciosa, la Parker Solar Probe, así llamada en homenaje al astrofísico Eugene Parker, el primero en estudiar la naturaleza del viento solar.

La sonda se acercará a nuestra estrella mucho más que cualquiera de las que fueron enviadas antes, tanto, que pasará su atmósfera hasta prácticamente “tocar el Sol”. Pero… ¿por qué no se derretirá? ¿podrá enviar información a la Tierra o la conexión se romperá?

La idea es que la Parker realice observaciones únicas de la amplia gama de partículas, energía y calor que el Sol expulsa hacia el interior del Sistema Solar.

Así, la nave deberá viajar a través de materiales que superan el medio millón de grados de temperatura, y recibirá, al mismo tiempo, una intensísima radiación.

Sin embargo, esta sonda ha sido pensada para resistir las condiciones extremas y las fluctuaciones de temperatura que encontrará a lo largo de su misión. La pieza clave es su escudo de calor, especialmente diseñado, y un sistema autónomo que ayuda a proteger los instrumentos de la emisión de luz intensa del Sol, pero permitiendo que el material coronal ‘”toque” la nave espacial.

Una de las claves para saber qué es lo que mantendrá a salvo a la nave espacial es entender el concepto de calor en función de la temperatura. Porque, en contra de lo que nos dice la intuición, las altas temperaturas no siempre calientan un objeto. En el espacio la temperatura puede ser de varios miles de grados, y aún así no transmitir un excesivo calor.

Para diseñar la sonda, no sólo fue necesario desarrollar tecnologías nuevas y capaces de garantizar la supervivencia, sino también que la electrónica de a bordo fuera capaz de enviar a la Tierra lecturas precisas.

Otro importante desafío fue el cableado electrónico: la mayoría de los cables se derretirían al estar tan cerca del Sol. Pero no estos cables, hechos de niobio y que estarán “suspendidos” en el interior de una serie de tubos de cristal de zafiro.

Para estar totalmente seguros de que la nave estaba realmente lista para soportar las difíciles condiciones que le esperan, los investigadores necesitaron replicar en laboratorio el calor y la radiación solar y las pruebas fueron totalmente exitosas.

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