El peluquero de Los Beatles: una increíble historia de tijeras y secretos

Con tan sólo 19 años, entró en la familia Beatle gracias a la novia de entonces de Paul: Jane Asher. “¿Querés cortarle el pelo a mi novio?”, le preguntó la muchachita y la tijera (al igual que la mano) tembló. Leslie Cavendish llevaba apenas unos meses trabajando en la peluquería de Vidal Sassoon y lo último que esperaba era una oferta que le cambiaría la vida.

Jubilado, a los 70 años, el ex peluquero cuenta su experiencia en un libro. Bastan algunas frases del texto para dar cuenta del nivel de detalle de su relato: “Cuando estaba con Yoko Ono, Lennon ya sólo me dejaba que le cortara las puntas”.
El peluquero de Los Beatles: una increíble historia de tijeras y secretos

“¿Podés venir esta tarde? Acá tenés la dirección. Es en Cavendish Avenue”, le dijo la novia de Paul y le entregó un papel con la dirección. “¡No me lo puedo creer! Cavendish es también mi apellido”. Así arranca la leyenda del peluquero de los Beatles. “El arte de estar en el sitio adecuado y en el momento propicio”, explica él.

​Aquel corte de pelo en casa de Paul le abrió las puertas, según cuenta el diario ABC. De esta forma el peluquero logró ser testigo de la mejor época: la gestación del Sgt. Pepper’s y todo lo que vino después.

A fuerza de tijeras, Leslie ganó en 1966 un acceso directo a los estudios de Abbey Road, viajó con Los Beatles y fue de los pocos privilegiados en escuchar el legendario último concierto del 30 de enero 1969 en el tejado de Savile Row…

En su libro, The Cutting Edge, Cavendish dice: “El famoso dicho es que si recuerdas lo que pasó en los ’60 es porque no estuviste allí. Yo sí lo recuerdo y puedo certificar que fue como un sueño, que concluyó abruptamente con la ruptura de los Beatles”.

El libro del peluquero de Los Beatles.

“Al llegar la primera vez a la casa de Paul vi su Aston Martin estacionado: fue como entrar en una película de James Bond. No acababa de creérmelo y estaba muy nervioso. Al fin y al cabo yo era ante todo un fan de los Beatles, y allí estaba, a punto de encontrarme con mi gran héroe, que encima me abrió la puerta directamente y me invitó a tomar té”, cuenta el hombre manos de tijera”.

“Le corté a Paul y me dijo: ‘No se nota que me han hecho un corte de pelo’. Ese es el mejor cumplido que le pueden hacer a un peluquero. Pero yo me marché de allí con la sensación de que iba a ser una vez y no más. Fui el primer sorprendido cuando me volvieron a llamar, y terminé siendo un asiduo en la mansión de Cavendish Avenue”.
El peluquero de Los Beatles: una increíble historia de tijeras y secretos

En “Help!”, los cuatro ya habían pasado por las tijeras de Leslie.

El peluquero cuenta sobre McCartney: “La tercera vez que lo vi ya me contó que estaba harto de no poder salir a la calle sin que le persiguieran. Me pidió un corte radical que lo dejara irreconocible para viajar a África y hacer un safari. Se lo dejé muy corto, con la frente despejada, y pasó desapercibido. El look de los Beatles era hasta cierto punto muy improvisado. Uno se dejaba el pelo más largo y los otros lo imitaban. Uno se dejaba bigote y lo mismo los otros”.
El quinto Beatle, un peluquero…

“Tenemos una sesión interesante esta noche’, me dijo un día Paul. Fue mi primera visita a Abbey Road. Lo último que imaginaba es que estaba asistiendo a la gestación del álbum más emblemático de la historia del rock… Nunca me sentí como un intruso, Paul tenía la virtud de hacerme sentir parte de la familia”, cuenta Leslie Cavendish.

“Aún recuerdo un día a la una de la madrugada: John y Yoko estaban en lo suyo, George tomaba un té y Paul nos invitó a escuchar una canción que se le acababa de ocurrir: Ob-La-Di, Ob-La-Da. Nos preguntó qué nos parecía… No es su mejor canción, pero desde aquella noche se me clavó en la cabeza. Siempre vi a Paul como el director de orquesta de los Beatles, sobre todo tras la muerte de Brian Epstein. Se habla mucho del mano a mano entre John y él, pero quien tiraba del carro era siempre Paul. Eso sí, Paul mandaba sobre los Beatles, pero no sobre John, George o Ringo. Las individualidades eran demasiado fuertes”.
El peluquero de Los Beatles: una increíble historia de tijeras y secretos

Sobre Lennon, dice: “Un día, al poco de acabar las grabaciones de Sgt. Pepper’s, John se fijó en el pelo de Mal Evans, el manager de los Beatles. Apreció mucho el corte por capas y las patillas bien recortadas. ‘¿Podés venir a mi oficina y hacerme ese corte?’, me pidió. Renuncié a todo lo demás en mi agenda. Llevaba tiempo esperando esa oportunidad”.

“John era lo que yo llamo la pesadilla de todo peluquero. No dejaba de mover la cabeza. Tenía miedo a cortarle de verdad con las tijeras, e incluso llegué a visualizar los titulares de los tabloides: ‘El peluquero de los Beatles decapita a Lennon’. Un día, cuando fui a cortarle el pelo a la oficina, había allí una chica oriental vestida de negro. No era especialmente atractiva, pero tenía algo especial. Al principio creí que se trataba de una periodista. Creo que fui testigo de los primeros coqueteos de John y Yoko. Un año después, Lennon se separó de su esposa Cynthia”.

El peluquero va más allá: “Al poco tiempo, Yoko empezó a ser una presencia habitual en las grabaciones y a ser una distracción para el resto de la banda, aunque no puedo decir hasta qué punto contribuyó a la ruptura. John empezó a dejarse el pelo cada vez más largo para parecerse a ella”.

“La ruptura de los Beatles fue mi propia ruptura”, admite Cavendish. “Fue difícil seguir adelante. Cortar el pelo de los músicos por excelencia del siglo XX fue como llegar a la cima del Everest. ¿Y ahora qué?”.

En 2012 el peluquero coincidió con McCartney en la presentación de un documental. “¿Ves que yo tenía razón, Paul?”, le dijo. “Te advertí que los dos íbamos a llegar con pelo abundante hasta más allá de los 64”. Aunque el peluquero se indignó cuando vio el estado actual de la cabeza de Paul: “La melena que lleva ahora Paul no me gusta. No es su color natural”.

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