De Alfonsín a Macri, cómo fue la relación de Hugo Moyano con la Casa Rosada

La movilización que encabezará este miércoles marca el quiebre de una relación que ya parece haber alcanzado un punto de no retorno. Breve repaso del errático vínculo entre Moyano y los distintos presidentes que ocuparonla Casa Rosada desde la recuperación de la democracia.

“A esta altura dialogar no sirve”, sentenció el líder de Camioneros Hugo Moyanohoras antes de la movilización que encabezará este miércoles para medir fuerzas con el gobierno de Mauricio Macri.

Como en gobiernos anteriores, el vínculo entre Moyano y el oficialismo de turno siguió una deriva errática y parece haber alcanzado ya, tal como sucedió antes con la gestión de Cristina Kirchner, un punto de no retorno.

Tras alcanzar la secretaría general del Sindicato de Choferes de Camiones de Buenos Aires en 1987, Moyano acompañó al entonces secretario general de la CGT, Saúl Ubaldini, en su lucha contra el gobierno de Raúl Alfonsín que incluyó 13 paros generales.

En 2014, Ernesto Sanz contó que, tras una reunión, le regaló a Moyano un libro con las memorias de Alfonsín. El referente radical de Cambiemos aseguró que al dárselo le dijo que se lo regalaba “porque si Alfonsín estuviera acá, tendría el gesto de decirte que olvida el pasado de los 13 paros generales, para mirar hacia delante, porque la Argentina necesita un futuro de concordia”.

Y contó que como respuesta Moyano le confió que “si estuviera Alfonsín presente, le diría que se arrepiente, como se lo dijo (al ex presidente) Ubaldini en persona una vez que lo acompañó Moyano en una reunión en el departamento de la avenida Santa Fe de Alfonsín”.

Ese primer fogueo de la mano de Ubaldini marcó a fuego un vínculo con la Rosada que, hasta el día de hoy, se revela cambiante según el clima político.

Durante el gobierno de Carlos Menem la relación fue más uniforme. Las políticas neoliberales del ex mandatario no dieron lugar a tregua y Moyano, al frente del Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA) se convirtió en uno de los referentes del sindicalismo combativo frente a la anuencia cómplice de la mayor parte de la dirigencia de la CGT.

Con el MTA formó parte del grupo que impulsó la Marcha Federal en 1994.

Ya en la administración de Fernando De la Rúa encabezó también la cruzada contra la polémica flexibilización laboral y el primero en denunciar que el gobierno planeaba hacer pasar la iniciativa coimeando senadores si era necesario. A partir de sus denunciar la reforma laboral pasó a ser conocida como la Ley Banelco y generó el primer gran cimbronazo en el corazón de la Alianza: la renuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez.

Durante el gobierno de Néstor Kirchner y los primeros cuatro años de Cristina Kirchner, Moyano vivió su período de mayor armonía con la Casa Rosada. Una luna de miel de ocho años que finalizó poco antes de la reelección de CFK y cuando ya no escapaba a nadie la intención del líder camionero de aspirar a convertirse en un Lula de las pampas.

“Me gustaría ver algún día a un trabajador en la Casa Rosada” disparó sin ambages en una colmada cancha de River. Fue en 2010 y cuando comenzaba a perfilarse la pelea por las presidenciales que tendrían lugar al año siguiente.

Cristina, quien tomó el micrófono apenas unos minutos después, no dudó en responderle y marcar la cancha. “Compañero, usted que anda pidiendo un trabajador para que sea presidente, le digo que trabajo desde los 18 años”, le espetó Cristina desde el atril. “Hice toda mi carrera de abogada laburando, como el último orejón del tarro”.

La ruptura solo era cuestión de tiempo y se hizo pública tras la reelección de Cristina. Moyano se convirtió en el principal opositor a un gobierno que había logrado la reelección con el 54% de los votos. Con la bandera de la eliminación del Impuesto a las Ganancias no sólo se convirtió en el principal actor de la oposición sino que copó la agenda política opositora.

La llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada lo encontró una vez más sosegado merced de la muy buena relación que habían sabido forjar durante los ocho años de Macri como jefe de Gobierno porteño. Esa paz duró dos años. Este miércoles comienza a escribirse una nueva historia.

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