Charly García fue un Rolling Stone

En una noche soñada en el Gran Rex, el músico tocó a piacere y hasta homenajeó a Richards por su cumpleaños 75; “Cuando explote la bomba sólo quedarán él y las cucarachas”, ironizó

Demorado, como hacíendose desear, tal su “sana costumbre”, Charly García volvió a presentarse en el Gran Rex, una hora después de lo previsto con el show designado como “La torre de Tesla”, mención que eligió para honrar al inventor Nikola Tesla junto a su banda.

A las 21.30, aproximadamente el primer ícono del rock nacional arrancó certero con ‘Asesíname’, aprovechándose de la potencia del tema y de la voz de Rosario Ortega, fundiendo los acordes en uno de sus pianos, con las sucesivas imágenes atractivas desde una pantalla gigante (partida cual espejo) reproduciendo el clásico de Alfred Hitchcock, Psicosis, a tono con el estribillo “criminal”.

De hecho, las referencias cine, serían el centro de este recital, casi en sintonía con su último trabajo, discográfico Random.

‘No importa’, fue otro de los temas elegidos, sello distintivo de su última etapa, canción que García acompañó con otra imagen suya, mostrándolo en la pantalla en sus años jóvenes y, por qué no, más irreverentes, por supuesto siempre intercadas con películas y tomas antiguas.

Más calmo y con el público coreando uno de sus clásicos, en un cómodo sofá, el músico interpretó De Mi, arrancando la primera ovación de la noche.

Mientras Zorrito Von Quintiero en teclados, Rosario Ortega, casi en el centro del escenario y los chilenos Kiuge Hayashida en guitarra eléctrica y Toño Silva en batería hicieron lo suyo, el bicolor volvió a pelar su energía y hasta se tomó unos minutos para homenajear a uno de sus contemporáneos.

“Cuando explote una bomba atómica y no quede nada, lo único que va a quedar es Keith Richards y una cucaracha”, sostuvo a propósito del 75 aniversario del más Stone de los Rolling.

Promesas sobre el bidet, emulando a Piano Bar, fue otro de los temas más cantados por sus fans, quienes no pudieron evitar la tentación de gritar a coro aquello de “cada cual tiene un trip en el bocho”. Fue entonces cuando la emoción se adueñó del artista y agradecido aplaudió a su público.

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