Berrinches y crisis de niños con autismo ¿En qué se diferencian?

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¿Cual es la diferencia entre un berrinche y una crisis en los niños con autismo? Durante las jornadas que llevamos a cabo en Guatemala esta cuestión se planteó por parte de uno de los asistentes, y es que realmente no es lo mismo. Saber diferenciar ambos escenarios es importante, dado que nuestra respuesta no ha de ser la misma.

Berrinches

Un berrinche debe ser entendido como un aspecto puramente conductual, donde el niño desea algo y al no conseguirlo no controla sus emociones estallando en un berrinche o rabieta. Hay que destacar que muchos niños con autismo tienen muchos problemas no solo en el reconocimiento de sus emociones, también les cuesta mucho controlarlas. Un aspecto del berrinche es como se extingue al conseguir el niño lo que desea, o lo que no desea (en el caso de que por ejemplo no quiera hacer algo).

Otro de los aspectos del berrinche o rabieta es el llamar la atención, un niño no tendrá normalmente un berrinche cuando está solo.

Sin embargo en los niños con autismo podemos encontrarnos con estallidos emocionales provocados por la frustración, cuando el niño intenta hacer algo y no lo consigue. Por ejemplo, si está intentando montar un castillo con piezas de madera y no sale como él desea, puede tener un estallido y romperlo todo. Esos enfados que aparecen de forma súbita están muy relacionados con la frustración, la cual en muchas ocasiones no saben gestionar.

Es decir, veremos dos escenarios principales, cuando el niño sencillamente desea obtener algo o no desea hacer algo, y cuando el niño no es capaz de contener su frustración provocando un estallido emocional, como un enfado de alta intensidad. No es exactamente lo mismo, aunque a veces podamos confundirlos.

Obviamente ante un aspecto de demanda del niño no actuaremos exactamente igual que ante una situación de frustración (que en según que casos deberíamos entender como crisis y no berrinche).

Es importante destacar que en casos donde la comunicación es mala, la cantidad de berrinches puede aumentar considerablemente, ya que la imposibilidad de realizar adecuadamente determinadas demandas o expresar deseos se ve fuertemente condicionada. Y estos problemas de comunicación

Crisis

La crisis suele darse ante una situación de saturación, sea esta de tipo sensorial o emocional. Hemos visto como la frustración puede conducir a ciertos estallidos emocionales, pero podemos llegar a tener auténticas situaciones de crisis cuando la intensidad es elevada. En el caso de aspectos sensoriales, estos pueden llegar a desencadenar en situaciones de autoagresión, cuando el niño sencillamente ya no soporta más y explota.

En lo referido a la gestión emocional, la frustración y la ansiedad son dos grandes enemigos del niño con autismo. Es muy importante por tanto trabajar el reconocimiento de las emociones, este aspecto nos ayudará a evitar que se lleguen a situaciones explosivas. Con los estados de ansiedad, exactamente lo mismo, los niveles de ansiedad se van acumulando hasta que en un momento determinado el niño tiene una crisis, que puede también desembocar en situaciones de autoagresión.

Otro aspecto de gran importancia en las crisis es el Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS). Sea del tipo que sea, llega un momento en que el niño se siente tan saturado que necesita explotar para poder -paradójicamente- regularse. Las situaciones relacionadas con el TPS son muy diversas, aunque las más comunes suelen tener que ver con aspectos sonoros, también tendremos otras situaciones que generaran situaciones donde el niño tiene tal nivel de saturación que es incapaz de autocontrolarse.

Es muy importante tomar en consideración estos aspectos, tanto a nivel de ansiedad y frustración como a nivel sensorial. Igualmente, trabajar la comunicación funcional, esto evitará una gran cantidad de situaciones indeseadas y que al final empeora la calidad de vida de la persona y de su entorno.

¿Y qué hacemos?

No existen recetas mágicas, pero si hay ciertos puntos a tomar en consideración. Para los aspectos sensoriales, acudan a un terapeuta ocupacional con especialidad en integración sensorial, y recuerden, no es lo mismo estimulación que integración, y siempre verifiquen que disponen de la titulación y formación necesaria. En lo referente a berrinches, disponen de más información aquí.

Para los aspectos puramente conductuales, la metodología ABA va a dar una respuesta adecuada, pero de la misma forma, verifiquen que el especialista dispone de la acreditación sobre su formación.

En lo relativo a los aspectos de frustración y ansiedad, uno de los puntos claves va a ser la comunicación, desarrollarla adecuadamente es básico y fundamental, y nuevamente insisto, la importancia de los apoyos visuales.

Y como siempre, analicemos bien los orígenes que desembocan en este tipo de situaciones, diferenciemos adecuadamente entre un berrinche y una crisis, ante un berrinche deberemos mostrar firmeza, ante una crisis apoyo.

Autor: Daniel Comin

Origen: Autismo Diario

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